Los lagunillos de aguas negras, Tejo y Tortugas, constituyen un ecosistema diferente a las demás lagunas. La poca profundidad (entre 5 y 8 metros) permite a la luz del sol llegar hasta el fondo, activando la proliferación de poblaciones vegetales y animales hasta el punto de sobrepasar la capacidad de regeneración de la materia orgánica dentro del sistema. La tonalidad de sus aguas se debe al efecto de dispersión de la luz de las partículas orgánicas en suspensión, así como la concentración de plancton y clorofila.

Fotografía tomada desde la 'pared' que separa este Lagunillo de la Laguna Tejo
Lagunillo del Tejo
